435 años de Corpus en La Puebla

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Jesús Sacramentado recorrió las calles de la localidad cigarrera en una nueva tarde de Jueves mágica.

El Corpus de la elegancia. El Corpus de la esencia. El de los 435 años de historia. El Corpus de un pueblo engalanado, teñido de un río verde romero. El Corpus en el que todo el pueblo está representado en su cortejo. El que cada año acoge a más público procedente de otros rincones de la geografía sevillana. El de la temperatura agradable. El más tardío en su entrada. El de la solemnidad. El que cada año es diferente al anterior. El Corpus de los sueños. El Corpus de La Puebla.

Ha sido un acierto retrasar la salida media hora. En años de calor, como ocurrió en 2017, el agobio será menor; mientras que en años de temperaturas más frescas, como en 2018, da gusto pasear por las calles de La Puebla para ver al Rey de Reyes escoltado por San Sebastián, Santa Juliana, la Virgen de la Granada Coronada y el Niño Jesús. Tres horas y cuarto de recorrido, repertorios cuidados, elegancia en el andar, ritmo en general bueno con detalles a mejorar – sobre todo de cara a la Custodia – y un pueblo que, como dice la sevillana, se vistió de gala un año más. A aplaudir el crecimiento de altares en cantidad y calidad, así como el empeño de los cigarreros en mantener este día el más grande del año en el municipio.

Qué bonito es ver llegar a las bandas que acompañan al cortejo tocando marchas militares desde distintos puntos de La Puebla. En primer lugar lo hizo la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús de la Salud (Los Gitanos, Sevilla), que interpretó “Los Generales”, recordando a Corpus de antaño. En segundo lugar, la Banda de Música de Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras, Sevilla), que tocó “Banderas Moradas”. Por último, “Maestro Laureano”, el personalísimo y genial pasacalles de la Banda Municipal de La Puebla del Río, que llegó con fuerza a las inmediaciones de la Parroquia.

A las 19:30 horas se abrieron las puertas. Salía San Sebastián y la AM Los Gitanos, que se estrenaba en el Corpus cigarrero, interpretaba el “Cantemos al amor de los amores”, instrumentado para este tipo de formación musical. Los sonidos nos trasladaron a los años 80, a agrupación añeja, mientras el patrón nos deleitaba con un andar elegantísimo a las órdenes de Juan Antonio Palma y su auxiliar Manolo Campos. Buen estreno en líneas generales de la Agrupación Musical tras el patrón cigarrero, con un repertorio cuidado, sonoridad y fuerza. En el punto negativo, las dos revirás a tambor en la confluencia Larga – Pescadores – Santa María que todavía nos cuesta entender. La entrada, con “Virgen de las Angustias” y la versión del “Ave María” de Caccini, también es digna de mención. Qué bien iba el patrón, que pide a gritos un paso nuevo.

El segundo paso del cortejo es el de Santa Juliana Falconieri, titular de la Hermandad de los Dolores. Una representación del grupo joven de la corporación Servita antecedía al paso, comandado por los Hermanos Villegas y calzado por jóvenes costaleros que muestran su progresión ascendente y evolución positiva en su aprendizaje. Cada vez más asentada en el cortejo esta imagen, que acumula ya siete años dentro del mismo y ya es bien reconocida entre los cigarreros. Un paso muy elegante en el exorno y preparación por parte de la Hermandad de penitencia.

La Patrona y Alcaldesa Perpetua de La Puebla del Río siempre sabe respetar en el Corpus Christi el protagonismo del Santísimo. Su día es el 8 de septiembre y es ahí cuando se convierte en el centro de atención. La Virgen de la Granada Coronada “estrenaba” en la tarde mágica de jueves la Encomienda de la Real Orden de Isabel la Católica y la Cruz de la Orden de Santiago, dos obsequios entregados en fechas recientes. Elegante, pero sin perder la alegría que le caracteriza. Mandaron los Hermanos Jamardo y auxiliares. La Banda de Música de Las Cigarreras interpretó un repertorio acorde a la ocasión, con marchas alegres que encajan en una procesión en la que el protagonismo es para el Rey de Reyes. Eso sí, emocionante y bella fue la entrada a los sones de “Pasan los Campanilleros”, “Coronación” y “Triana de Esperanza”, con petalada incluida en la segunda marcha para la Virgen.

El Niño Jesús pone el toque de simpatía al cortejo Sacramental cigarrero. Comandado por el jovencísimo Dani Aráez sirve como punto de partida y debut para la infancia costalera. Su posición, entre la Virgen de la Granada y la Custodia, nos antecede lo que viene, el gran protagonista. Su Divina Majestad.

Autoridades, representaciones de hermandades, acólitos con sus nuevas dalmáticas blancas y escoltas antecedían al Rey de Reyes. Reluciente en la Custodia, el templete glorioso de los cigarreros. El Coro Dabar, ubicado también en la delantera del paso, aportó el toque solemne a través de las voces que entonaron cantos litúrgicos cuando el Santísimo se encontraba parado. La Banda Municipal de La Puebla del Río, tras el palio de respeto, regaló los sones deliciosos en ese privilegio de cerrar el cortejo en la tarde mágica cigarrera. Con un repertorio muy cuidado e interpretaciones para el deleite de los que, con respeto, fueron bendecidos por el Santísimo, comandado por los Hermanos Jamardo y auxiliares. En el punto a mejorar, por perfeccionar todavía más el difícil cortejo, se encuentra la coordinación entre el paso y los dos acompañamientos musicales que lleva.

El de 2018 fue, quizás, el Corpus que tuvo su entrada más tardía, ya con la noche presente. La agradable climatología permitió ver más público que en otras ocasiones, incluso en la salida, donde en años con altas temperaturas se observa algo desangelada. También ha sido el Corpus de la retransmisión, acercándolo a personas que no pudieron disfrutarlo en plenitud. En 2019 tendremos que esperar hasta la segunda quincena de junio para ver al Santísimo bendecir las calles de La Puebla. Qué larga es la espera y cómo pasa todo en un suspiro.

Fotos de Javier Abad.

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