Al pie del Guadalquivir

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Faustino Cabello seguirá cantándole a la Virgen del Rocío desde la Marisma eterna.

El día se nubló por completo. Los senderos le preguntaban a la Marisma: ¿Por qué lloras? Esta, triste, le respondía: Se nos ha ido la voz. Incluso, a la Virgen del Rocío se le escapaban las lágrimas. Y se hizo el silencio. Un silencio de respeto a una de las mejores voces de los últimos tiempos, aquella que le cantaba sevillanas a su Virgen del Rocío, a su pueblo, Sevilla, Andalucía, al amor…Y al Guadalquivir. Porque fue precisamente como dice una de sus sevillanas “Si he de morir, que me muera al pie del Guadalquivir“, Faustino Cabello se fue en su tierra, la cual le despidió en cuerpo como mejor se merecía, con los mayores honores.

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Faustino Cabello Díaz nació un 26 de septiembre de 1945. Era un hombre humilde, noble y muy querido por todos los que lo conocían. Trabajaba como labrador y cargando camiones de grava. Todo un ejemplo. Y desde su nacimiento respiraba cante, algo que le venía por herencia de su padre. En sus comienzos, participó en varios concursos de cante flamenco, llevándose consigo el primer premio. Fue uno de los primeros componentes junto a José Manuel Moya del grupo primitivo Los Rocieros de La Puebla.

Era tal el amor que le guardaba a la Virgen del Rocío y a la Hermandad del Rocío de La Puebla que los comienzos con su grupo ‘Los Romeros de La Puebla‘ tuvieron como objetivo el conseguir una casa hermandad en la aldea almonteña para la hermandad cigarrera. Lo que no sabía Faustino es la cantidad de éxitos que le depararía posteriormente su trayectoria, llena de buenos momentos junto a sus compañeros de grupo.

Quién no iba a sentirse orgulloso entonces de lo que le ha dado Faustino a La Puebla, llevándola en volandas allá por donde iba con un estilo propio. Muchos han sido sus logros como Romero de La Puebla. Han sido disco de oro en varias ocasiones con obras como Misa de Alba en las Marismas Guadalquivir de coplasAsí es mi camino o Después de veinte años. Se le han otorgado farolillos de oro y giraldillos a la mejor sevillana del año y placas conmemorativas. En el 2006 la S.G.A.E le hizo un homenaje en Sevilla por sus cuarenta años, haciéndole la entrega de tres discos de diamante por la venta de más de 3.000.000 de ejemplares a lo largo de su trayectoria artística. En 2011 la Medalla provincial por parte de la delegación de la Junta de Sevilla. En definitiva, reconocimientos que demuestran la grandeza que atesoraba junto a sus compañeros. Grandeza que seguirá teniendo en la gloria.

Mientras siga queriéndonos el pueblo, lo nuestro es cantar“, dice una de sus sevillanas. Y el pueblo le despidió cantándole, como mejor homenaje a la que muchos califican como “la voz de La Puebla“. Una voz que ahora sonará en el más glorioso de los cielos, donde cantará más cerquita aún de la Virgen del Rocío. Y podrá estar orgulloso porque el legado que deja es tan grande que nunca se olvidará. Sonreirá cada vez que se entone una de esas sevillanas en las que era la voz solista. O se sentirá al lado de la carreta de La Puebla en cada “pará” rociera. La Virgen lo tiene en su gloria. Y el pueblo, presente.

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