Cómo jugasteis, no cómo quedasteis

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Creer que lo más importante es ganar por encima de todo, estar arriba en la tabla, derrotar al contrario como sea o sacrificar el propio juego en aras de la victoria es la mayor de todas las estupideces que ofrece, por desgracia, el fútbol de formación.

Me doy cuenta cuando asisto a un partido de juveniles, cadetes, etc… y observo con estupefacción cómo el técnico, entrenador o como lo quieran llamar, da órdenes a su legión más típicas de estrategias militares que de un juego de pelota, y todo por la búsqueda incansable del resultado pero, ¿qué aprendieron esos chicos en tal partido?

En el fútbol moderno, y en el no tan moderno, las dos acciones más repetidas a lo largo de un encuentro son el control de la bola y el pase. Pues bien, en muchos de estos encuentros no es difícil adivinar que al jugador se la rempampimfla el uno y el otro y, lo que es más curioso aún, al entrenador también, dejando en evidencia la falta de compromiso con la enseñanza de los fundamentos más básicos de este deporte.

Un formador debe introducir en la cabeza de sus pupilos la importancia de los gestos más repetidos y de mayor trascendencia que se aplican en el futbol de élite –porque es ahí donde quieren llegar los niños ¿verdad?—y todo empieza por saber parar el movimiento de la protagonista de la fiesta y pasarla a un compañero en las mejores condiciones posible; ya hablaremos otro día de cómo se puede hacer para que tu equipo parezca el Barça de los seis títulos.

Darle importancia a la posesión, avergonzarse de perderla –cosa que se estila poco—, poner en ventaja clara a mi compañero para que tenga más facilidades de superar su situación, arriesgar sin miedos, lo que hará que la pelota entre por el ojo de una aguja, elegir la mejor opción, o al menos no la peor; son cosas que deben estar en el objetivo del formador en cada entrenamiento, independientemente de la ideología de cada uno, pues como les digo, allá arriba en primera, si la pierdes te cae un marrón y si no controlas bien te grita toda la grada, así que será mejor entrenarlas y aprenderlas cuanto antes.

Evidentemente hay otras muchas cuestiones que hacen de este deporte muy interesante y que no van ni siquiera con la pelota; como la estrategia, la táctica o las cuestiones físicas pero, en mi humilde opinión, si no sabes parar la pelotita y tampoco pasarla, es que no supiste nunca hacerlo o que no te lo enseñaron bien. Esta última suele ser la más utilizada.

Así que cuando termine un partido y se acerquen al entrenador, pregúntenle cómo jugó y no cómo quedó, no vaya a ser que ganara jugando mal y nunca se dé cuenta de que podrá ser el primero de la tabla pero sus jugadores nunca llegarán a ser futbolistas profesionales.

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