Diego Ventura sigue a lo suyo

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El rejoneador cigarrero corta dos orejas en Pozoblanco.

Va llegando inexorable el final de la temporada y nada apunta en Diego Ventura atisbo de cansancio alguno. O de bajada de la intensidad, tan propia como sería ahora que las grandes citas –por la categoría de las plazas, salvo Zaragoza- van quedando atrás. Nada: Diego sigue a lo suyo, que consiste en elevar a diario el techo de sí mismo. No merma en nada justo eso, la categoría de cada plaza. Él sigue inmarcesible e instalado en ese pico donde reina. Pozoblanco se cuenta ya también entre sus conquistas de este 2019 que no tuvo pausa alguna entre Autlán y Olivenza, entre México y España.

Tal cual, que no es frase hecha: apenas cinco días entre volver de su histórica campaña azteca y arrancar en la europea, lo que va de camino de suceder de nuevo, dado que, tan pronto termine en el festival de Sevilla, tan pronto que estará ya en Juriquilla empezando de nuevo. Sin pausa. Sin tregua. Sin respiro.

Pues ni siquiera por ello levanta el pie y toma aire: Diego sigue persiguiendo a Diego para ser mejor que Diego. La tarde de Pozoblanco sólo se puede explicar desde la plenitud. En el triunfo y el derroche de toreo a caballo total cuando la materia prima es propicia como le sucedió con su segundo toro de Luis Terrón y en la exhibición de capacidad y de un oficio sin fondo para lidiar con el deslucimiento del que hizo primero, del mismo hierro. Éste se comportó de manera fea y, además, se rajó, lo que obligó a Ventura a ir muchas veces a su búsqueda para ganarle siempre cada afrenta. De no haber pinchado, habría obtenido ya premio.

Por partida doble lo consiguió en el quinto, que sí fue un toro de muchas posibilidades, por lo que el rejoneador de La Puebla del Río abrió su arsenal y lo puso en liza por entero para suscribir una actuación de ésas que te dejan esperándole hasta el año que viene. Sin respiro también, como en su propio paso global. Apasionante y emocionante, vibrante y brillante. Pisando los terrenos más inverosímiles, cruzando todas las fronteras y haciendo mejor que nunca aquello que nadie hace como él. Diego Ventura tal cual es: un volcán en erupción. Esta vez sí le acompañó el uso del rejón y cortó las dos orejas. Fresco y nuevo como si esto empezara. Pero resulta que ya es finales de septiembre. No hay tregua: Diego sigue a lo suyo…

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