Epicentro de las tradiciones

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La Puebla del Río vivió su gran jornada en torno a San Sebastián con el encierro de reses bravas en su honor, procesión del mártir y posterior novillada.

Amanecía en La Puebla del Río. San Sebastián quiso que en 2020 su gran jornada fuese un día más tarde debido a la climatología, que amenazó con lluvia hasta la tarde previa. Pero quería disfrutar con su gente. De su encierro, que dejó tres heridos por contusiones, de su procesión triunfal y de la novillada en su honor. Manuel Ruiz de Lopera se empapó de la identidad cigarrera en su momento de gloria de dar el chupinazo y todo se desarrolló con el ambiente y solera que caracteriza a este municipio.

Desde bien temprano, La Puebla se preparaba para vivir uno de sus días grandes. Sonaban los instrumentos de la Banda de La Pepa, que despertaba con su música al pueblo en la ya tradicional diana. Mientras, en la Esquina del Reloj, las clásicas sevillanas de Los Romeros de La Puebla amenizaban las primeras horas de un día que amaneció nublado, pero que a la postre fue extraordinario.

El contraste. La mezcla. El cruce de sensaciones. Solemnidad a un lado y júbilo en el otro. Iglesia y calle Larga. Puntos clave. Mientras en el primer punto se desarrollaba la Misa Rezada en honor al Patrón San Sebastián, en el segundo se sucedían los pasacalles de las bandas que participaban en este día grande, rodeados de un ambiente festivo espectacular. La Banda Municipal de La Puebla del Río, la Banda de Higuera de la Sierra, la Escuela Infantil de Tambores de La Puebla del Río y La Pepa, además de las charangas, deleitaban a los miles de personas presentes. Poco a poco se llenaba el corazón de la puebla de almas en torno al mártir y su encierro.

A las 11:15 horas se ponía San Sebastián en la calle. Y lo hacía a los sones de “Corpus Christi”, homenajeando así al exaltador Luis Rebolo. Qué marcha tan cigarrera para un momento tan cigarrero. Visitaba el patrón, comandado por Juan Antonio Palma y auxiliares – supervisados por la familia Villanueva – la casa de su protectora, Carmelita ‘la sorda’, en el 27 de La Santa María, para acercarse posteriormente al altar de la gloria en la Esquina del Reloj.

Llegaba ‘Don Manué’ y subían los decibelios en La Puebla. Pancartas en la Esquina del Reloj para mostrar cariño a este carismático personaje público. Pero los focos volvían al patrón. Acordes romanos, fuerza en los sones de La Puebla y expectación para entonar su himno, dentro de la marcha “Hymnus ad Martyrem”. Todo salió como su estuviera coordinado desde hacia tiempo. La magia de La Puebla hizo acto de presencia. “¡Oh Sebastián ejemplar!” resonaba en el corazón de la calle Larga como mejor alabanza al protector del pueblo cigarrero, ya entronizado en la Esquina del Reloj.

Y apareció Manuel Ruiz de Lopera en el balcón del chupinazo: “¡Viva el pueblo, vivan ustedes y que viva San Sebastián!”, concluía previo agradecimiento al alma máter de la fiesta, José Antonio “Morante de La Puebla”. Cohetazo al cielo y tensa espera en la calle Larga para la salida de los erales.

Fue un encierro rápido y que dejó tres heridos por contusiones, hecho que propició la actuación de los sanitarios en la calle Larga y retrasó posteriormente el inicio de la procesión del patrón San Sebastián.

De nuevo el contraste. De la tensión del encierro a la solemnidad y elegancia de la procesión de San Sebastián. Apareció el Regimiento de Artillería Antiaérea 74 – El Copero – de Sevilla junto a la Banda Municipal de La Puebla del Río y apareció la Centuria Romana de Huelva. Roma presente en San Sebastián, evocando a su tiempo. También La Pepa, abriendo con solera el cortejo. Sonaba “La Estrella Sublime” para la salida del patrón, que recorrió con elegancia Larga y Doña Manuela Álvarez para llegar a la Cruz, donde tuvo lugar su tradicional vuelta y bendición. El cortejo llegaba pasadas las 14:30 horas a la Parroquia y el patrón entraba a los sones de “Hymnus ad Martyrem”, cantado por los fieles presentes junto a la interpretación de una siempre brillante BM La Puebla.

Banda y ejército rindieron honores a San Sebastián y desfilaron juntos hasta la Plaza del Corpus Christi, donde rompieron filas para dar paso al pasacalles y posterior novillada.

Germán Vidal ‘El Melli’ y el rejoneador Alexis Navarro, que se llevaron dos orejas y rabo cada uno, y ‘El Peregrino’, que cortó dos orejas, fueron los triunfadores de la novillada de San Sebastián celebrada bajo el padrinazgo de Morante de La Puebla. Los tres salieron a hombros en una jornada festiva, de extraordinario ambiente tanto en los tendidos de la plaza de toros de La Puebla con un lleno a rebosar de “no hay localidades” como en toda la localidad sevillana.

Los repletos tendidos se entregaron al triunfador de la tarde, el joven Germán Vidal ‘El Melli’. El sanluqueño cortó dos orejas y rabo tras demostrar excelentes formas y gran sentido de la ligación. Variado y entregado de principio a fin y contundente con la espada. También destacó la personalidad de ‘El Peregrino’, que se llevó dos orejas tras una exigente labor.

Mientras Álvaro Alfonso y Manuel Olivero obtuvieron un apéndice cada uno. Por su parte Nabil ‘El Morito’, recibió una cálida ovación. Cerró el rejoneador Alexis Navarro, que también se llevó los máximos trofeos tras una enrazada actuación.

Galería fotográfica, por Juanma Rodríguez

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