Intenso fin de semana para Morante de La Puebla

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El cigarrero ha actuado en Palma, El Puerto y Pontevedra, respectivamente.

Morante de La Puebla ha afrontado un intenso fin de semana de toros. El cigarrero ha estado presente en tres festejos consecutivos: Palma de Mallorca, donde volvían los toros; El Puerto de Santa María y Pontevedra, donde no ha dejado indiferente a nadie.

Mundotoro

Palma presume orgullosa de la Taurimaquia

Fue una noche de gran ilusión en el Coliseo Balear, que registró un entradón en el retorno a los toros a Las Islas Baleares. Morante, El Juli, El Fandi y Manzanares hicieron el paseíllo bajo una expectación desbordante, un rotundo éxito después de todas las trabas administrativas que ha habido que vencer y un espaldarazo a La Tauromaquia por parte de la afición isleña y peninsular, que también se desplazó hasta Mallorca en un buen número y que gritaron ¡Libertad! antes de que las cuadrillas rompieran el paseíllo.

Morante dejó breves apuntes con el primero, sobre todo con la mano zurda, pero el astado pronto echó el cierre y el sevillano abrevió con la muleta antes de fallar con los aceros. El quinto, con el hierro de Parladé, tuvo poco fondo. Morante inició faena de modo sutil, preciosos los ayudados por alto, le puso naturalidad y torería a la obra, incluso fue volteado sin consecuencias. El público le agradeció la dedicación.

Bronca en El Puerto de Santa María

Morante de La Puebla hizo un importante esfuerzo en el segundo y abrevió en el quinto, en una tarde en la que Ponce indultó y también estuvo presente Manzanares.

Morante sorteó un animal más basto, que salió como dormido, se ha dejado pegar fuerte en el caballo. Hizo un esfuerzo grande Morante, porque el animal por el derecho no regaló una embestida y estuvo muy firme con él. El público que protestó de inicio porque pensó que tiraría las tres cartas, le recompensó con una cálida ovación. En el manso quinto en cambio desistió tras la primera tanda y el público lo abroncó.

El presidente le niega una merecida oreja a Morante en Pontevedra

En pie puso Morante -o ‘Mor-arte’-, al público toreando muy templado al buen cuarto en Pontevedra, pero el presidente dio la nota de nuevo y le negó la cara oreja que había ganado desoyendo otra tarde la fortísima petición del respetable.

Arte a raudales brotó de las muñecas de Morante en la preciosa y templada faena a un buen toro, noble y pronto al que toreó con hondura, temple y enorme torería, especialmente sobre la mano derecha en una gran obra que remató de una estocada algo desprendida por la que el toro tardó algo en doblar. A pesar de ello, la petición fue abrumadora pero el presidente hizo oídos sordos.

Bajo, abrochado de sienes y de buenas hechuras fue el primero de Alcurrucén al que Morante firmó un ramillete de acompasadas y toreras verónicas con torería. El sevillano lo intentó ante un toro flojo y no hubo más opción antes de que la espada se le atascara.

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