La caseta número 1 del real de la feria

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La decana ‘La Espumadera’ lleva en el recinto cigarrero desde 1973.

Entre las muchas casetas que componen el real de la Feria, se encuentra una que, además de ser la más antigua, mantiene una esencia especial. Una forma diferente de vivir el Corpus. Es conocida popularmente como ‘La Espumadera’, nombre acuñado debido a la cantidad de guisados que realizaban sus componentes – incluso Manolo el herrero (q.e.p.d.) realizó una espumadera de gran tamaño para que presidiera los mismos -, pero en el Ayuntamiento se encuentra inscrita como ‘Orden de la Espumadera’. Y es que más que una caseta, La Espumadera es actualmente un grupo de socios, amigos, que han pretendido mantener una esencia iniciada en 1973 y que tuvo su giro de tuerca tras el Corpus de 2001, cuando la Feria se trasladó al recinto que hoy conocemos. Estas dos fechas (1973 y 2002) rezan en la portada actual, obra de Jesús Lora sobre diseño anterior de Paco el de la confitería (q.e.p.d.) y sustitución de otra elaborada por Santi.

La caseta Orden de la Espumadera nació en la década de los 70 con los socios de la extinta caseta de la Peña Bética que se montaba en la plazoleta de la calle Larga, los asiduos de Juan el de Blanca y otros allegados hasta constituir un grupo humano que trataba de vivir el Corpus de una forma más que especial. El primer grupo de socios de esta caseta fue el siguiente: Francisco Murillo, Joaquín Fuentes, Antonio Pérez Díaz, José Campos, Vicente Campos, Jorge Molina, José Luis Campos, Alejandro Campos, Isidro Lobera, Manolo Sánchez, Pedro Rincón, Emilio Rincón, Braulio, Manuel Ángel, Rafael Lama, José Mª Pineda, Francisco Carrillo, Hernán, Aquilino, Manuel Rojas, Juan Boado, Eduardo Osuna y Eduardo Mendoza. Un total de 23, número máximo de socios en la historia de la Orden La Espumadera, nombre que se fue consolidando porque el colectivo tenía cualidades de grupo disciplinado, fundamentalmente gastronómico. Por ello, en 1975 se redactaron unas normas que regirían la caseta y que hoy en día todavía permanecen vigentes, aspecto que demuestra la pretensión de la nueva generación de mantener la esencia de los fundadores.

Entre las peculiaridades de La Espumadera, esta caseta organizaba un completo ramillete de actos, entre los que destacaba la cena de gala del viernes de Feria por la noche. No quedaban ahí los eventos programados por esta orden – como cariñosamente le llamamos debido al nombre completo de la caseta -, sino que otros se llevaban a cabo fuera de los días de Corpus: una exaltación al Corpus Christi, el nombramiento de cigarrero del año – título que ha sido recibido, entre otros, por Laureano Borrego o un muy joven por aquel entonces Morante de La Puebla -. Pedro Rincón, actual tesorero y miembro activo de la caseta, confiesa que existe la pretensión entre los socios actuales de recuperar actos que se han perdido. “Por ejemplo, vamos a presentar nuestro particular cartel del Corpus y tenemos en mente recuperar la exaltación que se pronunciaba antiguamente o el nombramiento del cigarrero del año. Ese tipo de actos culturales entran dentro de nuestra forma de vivir la caseta. Que no se quede sólo en el Corpus, ya que es lo que hemos vivido desde pequeño”, indica. Macarena del Río, Los Romeros, Los Flamencos, la Canastera o el recordado Martín Vega han tenido la oportunidad de regalarle momentos especiales a esta caseta.

El hecho de ser la caseta más antigua conlleva una responsabilidad. Otra de las peculiaridades de la Orden de la Espumadera es la condición del alcalde de la localidad. Así reza en los estatutos de 1975: El Sr. Alcalde, cualquiera que sea la persona que ostente el cargo, tendrá no sólo libre acceso a la Caseta, en idénticas condiciones que cualquiera de los socios, como si uno más se tratase, sino que se le pasarán anualmente talonarios de consumición, con los mismos precios que rijan para los componentes, para hacer uso de todos los servicios, tanto él como sus familiares, pudiendo participar con plenitud de derecho en todos los actos.

Como decimos, tras 28 años, el traslado de recinto hasta el que hoy conocemos después del Corpus Christi de 2001 y que fue organizado tomando como referencia a la caseta más antigua, trajo consigo la regeneración La Espumadera. Los socios antiguos, al ser ya mayores, decidieron venderla. “Había varias ofertas y decidimos hacernos cargo miembros que actualmente seguimos estando en ella, que somos parte de los hijos de los socios que estaban anteriormente”, destaca Pedro Rincón, quien al mismo tiempo subraya que “incluso, conservamos los estatutos, con la pretensión de que la caseta no perdiera su esencia”. Como en la anterior etapa, de hecho, los socios actuales son hermanos de la Hermandad Sacramental, vínculo que les lleva a realizar acciones en consonancia con la corporación y a colaborar en la procesión del Corpus Christi.

La Espumadera actual tiene como presidente a Rafael Lama, hijo de Rafael Timoteo, y se compone de diez socios: Manolo Bernal, Rafael Borrego, Jerónimo González, Rafael Lama, Carlos Lama, Pedro Luis Lobera, Carlos Mendoza, José Martínez, Pedro Rincón y Joaquín Siles. Para ellos, el montaje – riqueza del Corpus que con el uso de carpas para la comodidad de los feriantes se está perdiendo – es parte de las vivencias de la Feria. “Seguimos montando los hierros por mantener lo que se hacía antes y es parte de las vivencias de la feria, ya que es cuando se hacen los guisados y mejores convivencias. Ya tenemos incluso planteadas nuestras sedes: Casa Juan, Pompa y Garrotá, este para el desmontaje”, recuerda Pedro Rincón.

En definitiva, la antigüedad no es la única cualidad que distingue a La Orden de la Espumadera. La forma de vivir la Feria y el Corpus Christi, la convivencia entre sus socios, el sabor a Corpus de antaño y el espíritu que se respira en ella la hacen especial.

Cuadernos de recuerdos de La Espumadera, de Manuel Ángel Romero (2016).

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