La elegancia hecha patrón

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San Sebastián recorrió las calles de La Puebla en una majestuosa procesión.

Elegante, sobrio y señero. Así podríamos definir al patrón de La Puebla del Río, San Sebastián, que cada 20 de enero recorre las calles de la localidad en una procesión que ha tomado un bonito color por todos sus ingredientes. Los cigarreros y cigarreras, a pesar de las bajas temperaturas, no fallaron a la cita con su patrón, que realizó el itinerario previsto en algo menos de tres horas.

A las 18:00 horas se abrían las puertas de la Parroquia de Nuestra Señora de la Granada para que saliera la cruz parroquial escoltada por los dos ciriales. La hora de salida, demasiado tardía para la fecha, puede ser el único pero de la actual procesión del patrón cigarrero. Representantes de las distintas hermandades y acólitos antecedían al paso presidido por San Sebastián, que salió a los sones de ‘La Estrella Sublime’, interpretada por la Banda Municipal de La Puebla del Río.

En Santa María 27 se vivirían uno de los momentos de la jornada. Como confesó el exaltador Juan Palma – capataz del paso – en su brillante texto, esta fue la casa del patrón cigarrero durante la Guerra Civil. Por ello, volvió el paso para el saludo al que fue su hogar, protector de la imagen en tiempos revueltos, mientras sonaba ‘La Sangre y la Gloria’.

La Banda Municipal de La Puebla del Río interpretó durante todo el recorrido un exquisito repertorio musical, lleno de elegancia y buenos autores. En la calle Larga, por ejemplo, sonaron ‘Virgen de la Estrella’, ‘Sevilla Cofradiera’, ‘Procesión de Semana Santa en Sevilla’, ‘Victoria y Paz’, ‘Soleá, Dame la Mano’ – cumpliendo el deseo del exaltador, ya que sonó al pasar por su casa – o ‘Rey de Reyes’, llegando el patrón a la Cruz cuando la noche ya era cerrada y con un frío que, aunque presente en toda la procesión, se hacía notar al ser un espacio más abierto.

A los sones de ‘Mater Mea’, el paso de San Sebastián se adentraba en la calle Niña, desde donde accedería a la Plaza del Santísimo Cristo del Perdón para dar la vuelta de castigo y enfilar la puerta de la Parroquia minutos antes de las nueve de la noche con la sensación, un año más, del trabajo bien hecho. Brillante la cuadrilla de costaleros comandada por Juan Palma y auxiliares, siempre bajo la supervisión de los Hermanos Jamardo. La elegancia del patrón dará paso al júbilo del encierro en la portentosa mañana del sábado.

Foto: Recacha&Hurtado.

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