La ilusión rota

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La opinión de Ezequiel Pedraza sobre la no aprobación de la salida extraordinaria de la Hermandad de los Dolores.

Los que llevamos ya algunas décadas ligados estrechamente a la Real Hermandad Servita del Santísimo Cristo del Perdón y María Santísima de los Dolores, teníamos puestas grandes ilusiones en este año 2015 al cumplirse 50 años desde que un grupo de buenos cigarreros reorganizara nuestra querida Hermandad.

Desde hace bastante tiempo, todos teníamos claro que queríamos vivir un año especial e inolvidable y, en algunas cosas, diferente a lo que fue aquel 1990 en que celebramos los primeros 25 años con no pocas dificultades y sinsabores. Para conseguir esto, lleva la Hermandad trabajando desde el año pasado, intentando hacer un programa de actos adecuado a tal efeméride. Programa de actos respaldado por todos nuestros hermanos y por la propia autoridad eclesiástica de nuestra localidad.

Qué duda cabe que, entre todos los actos programados, había dos fechas que nos hacían especial ilusión: el 3 de octubre, donde estaba prevista la salida procesional de nuestros dos Titulares en el paso del Señor representando el Stabat Mater, y el 2 de noviembre, fecha en la que la Santísima Virgen iría en andas hasta el cementerio para celebrar allí una ceremonia en recuerdo de nuestros queridísimos difuntos.

Con todo a nuestro favor, nos las prometíamos muy felices para conseguir tales actos a los que únicamente faltaba el refrendo del Palacio Arzobispal. Algo que parecía de puro trámite ya que, estábamos convencidos, de que se cumplían de sobras los requisitos necesarios para obtener la aprobación.

Sabíamos de sobra de la existencia de un nuevo Decreto, promulgado en enero de 2015, con el que el Arzobispado intenta regular el asunto de las salidas extraordinarias de las que, según ellos, se estaba abusando (curioso, por otra parte, ya que es la propia autoridad eclesiástica las que las aprueba). Pero estábamos confiados porque pensábamos que nuestra Hermandad cumple con los requisitos que detalla tal decreto.

Es cierto que el decreto habla de conmemorar los 25, 50, etc. años de la fundación pero no es menos cierto que ese supuesto en nosotros se llama Reorganización ya que desconocemos la fecha exacta de la fundación. La Reorganización para esta Hermandad es tan importante como una fundación ya que sin ésta no existiría.
Pues bien, hace unos días nos enteramos de la triste noticia de que nos han denegado la salida extraordinaria, enterrando las ilusiones de tantos hermanos y devotos que soñábamos con ese día. Hace 25 años el problema lo teníamos en casa. Ahora lo tenemos en Sevilla, donde no han valorado lo más mínimo la impecable trayectoria de la Hermandad e incluso han desoído por completo hasta el visto bueno del párroco, algo que en 1990 era crucial.

No creo que nuestra Hermandad merezca este trato frío y falto de sensibilidad, donde no se ha tenido en cuenta lo que hoy llaman “el espíritu de la norma”, pagando justos por pecadores. Hemos sido víctimas de un cerrojazo tajante tras la manga ancha que el propio arzobispado ha mantenido durante años con este tipo de celebraciones y, nuevamente, nos ha tocado pagar el pato a nosotros.

Argumentan que se ciñen escrupulosamente a lo que pone la norma y que nuestro supuesto no está contemplado. Lástima que para otras normas, los mismos que las promulgaron se las saltaran a la piola sin ningún problema. Ya sabemos que quien hace la ley, hace la trampa o, en algunos casos, se las pasan por el forro de sus caprichos interpretándolas a su conveniencia. Para muestra, un botón.

En el artículo 53 de las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías de 1997 se dice lo siguiente: “El número de Hermandades y Cofradías que en la Ciudad de Sevilla pueden hacer estación anual a la Santa Iglesia Catedral, queda fijado en un máximo de cincuenta y siete”.

Años más tarde, concretamente 2007, 2008 y 2010, se incorporan tres nuevas hermandades a la nómina de la Semana Santa de Sevilla: el Polígono de San Pablo, el Carmen Doloroso y el Sol. Donde dije digo, digo Diego. En fin, que esto es un palo grande de difícil solución para todos los que amamos a nuestros Titulares, que no hace otra cosa que aumentar aún más el desapego hacia muchas cosas.

Creo que ha faltado tacto, mano izquierda y un poco de vista para entender que la realidad de La Puebla no tiene nada que ver con la de Sevilla u otros lugares y que esta Hermandad, ejemplar en tantas cosas, merecía estos actos. Lo único que nos queda es seguir adelante porque, a pesar de todo, nuestra Hermandad debe seguir su camino. Ya vendrán otras ocasiones, aunque mucho me temo que esta espina va a ser complicada borrarla del corazón.

Foto: David González Calado.

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