La profundidad e intimidad de Aurelio Verde para pregonar al Corpus de La Puebla

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El poeta ofreció una disertación cargada de sentido eucarístico y calidad.

Un pregón profundo, cargado de sentido eucarístico y con una alta calidad literaria. Un acto donde la palabra fue la protagonista, algo diferente a lo que La Puebla se ha encontrado en los últimos años, donde el texto compartía protagonismo con la música. Aurelio Verde hizo su pregón, a su forma y con su personalidad. Expresó que “saldó una deuda” con La Puebla, tierra a la que tanto ama. Pero, más bien, son los cigarreros y cigarreras los que siempre estarán en deuda con el poeta por la gran obra que nos ha ido regalando a lo largo de los años. Una obra de la que la Banda Municipal de La Puebla del Río, que acompañó el acto, dio brillantes pinceladas al final del mismo.

Con el estreno de la instrumentación en forma de marcha del himno eucarístico “De rodillas, Señor”, obra de Francisco José Escobar interpretada por la BM La Puebla y el Coro Parroquial de Nuestra Señora de la Granada, comenzaba el acto. Juan Jesús Prósper, conductor una vez más del pregón, dio paso a Francisco Salado, quien sería el encargado de presentar al pregonero del año 2019. Posteriormente, antes de la aparición del protagonista, la Banda Municipal interpretó todo un clásico, la marcha “El Corpus”, como preludio a lo que se avecina en nuestra localidad.

“Y para Corpus bonito, el de La Puebla del Río”. Con esta rotundidad, recordando los versos que escribiera el siempre añorado y presente Martín Vega Sanz, comenzaba Aurelio Verde su pregón. “Con estos versos tan sencillos y rotundos, ya está dicho todo lo que yo traigo en las alforjas de este pregón. Lo demás es el pago de una vieja deuda”. Como una deuda de su corazón con los cigarreros y cigarreras. Así fue el pregón de Aurelio Verde.

El trianero continuó su disertación con un repaso a su vida y su llegada a la localidad cigarrera gracias a Los Romeros de La Puebla. Su obra y, como dijo en su conferencia del Año Romerista, cómo fue acogida por los mejores editores posibles, le hicieron tener un vínculo imborrable con este bendito rincón marismeño.

La parte central de la disertación de Aurelio Verde tuvo como protagonista al Rey de Reyes. Al Señor. A la Eucaristía. El verdadero sentido del Corpus Christi, el porqué de su celebración o la presencia de Jesús en la fiesta. Una cátedra eucarística cigarrera. Un pregón con una gran presencia de la eucaristía. El propio pregonero tapó aplausos. Parece que nos estuviera dando una lección de Corpus con una altísima calidad literaria. Posteriormente, antes del colofón, el Guadalquivir y la tierra cigarrera, halagos hacia el municipio donde hemos tenido la suerte de nacer, “para estar enamorados, no parar de darle gracias a Dios y quedarse sin palabras para describirlo”.

“Palabras que se dicen por la arena en la previa del Corpus”, fue una de las pinceladas que ofreció Aurelio Verde para recordar, de esta forma, su obra. “Ya estamos sentados en la mesa del Señor para celebrar el Corpus cigarrero. Os dejo el presente de mis palabras”. Así finalizaba el poeta Aurelio Verde su profundo e íntimo pregón. Una obra para volver a ser leída con detenimiento, ya que está cargada de significado y merece una especial atención.

La Banda Municipal de La Puebla del Río deleitó al público presente con ocho sevillanas de la autoría de Aurelio Verde, interpretadas de forma brillante, antes del punto y final a un acto que sirve de prólogo a los días grandes del municipio.

La deuda de Aurelio Verde está saldada con creces. La de La Puebla, como dijo el presentador del acto, nunca lo estará.

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