La torería de Morante mereció un mayor premio en Ronda

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Cultoro

El cigarrero estuvo por encima de su lote, pero no pudo redondear sus faenas con triunfos.

La tradicional Corrida Goyesca de Ronda se celebraba en la tarde de este sábado en la Real Maestranza malagueña. A las cinco y media de la tarde arrancaba un paseíllo conformado por Morante de la Puebla, Cayetano y Roca Rey. Se lidiaban toros de Juan Pedro Domecq y Toros de Parladé.

Morante recibió al bonito primero con un ramillete de verónicas con mucha torería. Varias verónicas de corte antiguo y una media de gran sabor. ‘Lamioso’ metió riñones en el peto y empujó con fijeza en la única vara que recibió. Morante tras el oportuno permiso al usía, comenzó por estatuarios y hasta cinco le endosó de forma encadenada y una trincherilla de cartel. En la segunda tanda, el toro le tropezó con los cuartos y se produjo un susto mayúsculo, cuando el de La Puebla se quedó debajo de los pitones del abreplaza. El Juan Pedro lo tuvo a merced pero desarrolló mucha nobleza y no hizo por él en unos instantes muy angustiosos. José Antonio le corrigió a su antagonista el defecto de venir metido por dentro y construyó una faena llena de matices y torería. Cuajó tandas con mucho gusto y temple por ambos pitones, aunque destacaron los naturales de mucha naturalidad. Toreó con elegancia al paso con detalles de prestancia añeja. Pinchó varias veces y perdió la oreja. Ovación.

El cuarto pareció tener el defecto de la vista cruzada. ‘Chulito’ hizo cosas feas en su acometida, tanto en el capote, cómo en la muleta. Un toro sin ritmo, agrio que miraba antes de embestir y que después iba sin clase. Un astado al que Morante fue haciendo poco a poco y al que tragó varios empujes que le hicieron rectificar su embroque. El cigarrero soltó esas perlas que le marcan en su personalidad e impregnó el coso maestrante de belleza plástica. Se lo pasó muy cerca –con ese valor que casi nadie percibe y muy pocos poseen- con una embestida andarina y sin ir metido en las telas. El Cigarrero le extrajo algunos contados pero de gran plasticidad. Se los inventó sin que nadie los presagiara tras su afanosa faena. Persistente e ilusionado a pesar de no tener material para el triunfo. Estocada y ovación tras petición.

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