Miedos infantiles

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Por Anabel Sánchez.

El miedo es una respuesta adaptativa que ha mantenido al ser humano vivo a lo largo de su historia, ya que le permite alejarse de los peligros y mantenerse a salvo. Está controlado por la oxitócina, una hormona que genera nuestro cerebro cuando nuestros sentidos le captan información peligrosa del entorno que nos rodea. Es una de las cinco emociones básicas y su expresión facial es indistinguible en cualquier parte del mundo. Y además guarda una estrecha relación con la ansiedad.

El motivo del miedo varía según la edad, pero es palpable desde los primeros años de vida, por lo que nos centraremos en los miedos infantiles.

Los miedos infantiles se ven agudizados debido a la dificultad de los menores de discernir entre fantasía y realidad. Por lo que no saben dónde ubicar a los personajes o historias.

Podemos adelantar que el miedo a la separación de la figura de apego es persistente casi en la totalidad de la infancia.

Durante el primer año de vida, los bebes temen a los estímulos fuertes como  los ruidos, a la separación de la figura de apego y por tanto a los extraños.

En el segundo año, descubren que hay animales feroces que pueden hacer daño. No les gusta la oscuridad y se angustian ante el dolor de una herida.

A los tres, cuatro años aparecen los temores a monstruos y personajes fantásticos. Además comenzar a tener miedo por el daño físico que se le pueda causar y a los fenómenos naturales como la lluvia a las tormentas.

Entre los cinco y seis años, se siguen manteniendo los ya mencionados pero además se suma el miedo a las “malas personas” como ladrones o secuestradores, además de los personajes fantásticos ya mencionados.

A partir de los siete u ocho años, aparecen los temores sociales, como hacer el ridículo o no saber cómo hacer ciertas actividades escolares o deportivas. Y entre los nueve y los doce años disminuye su miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios debido a la maduración, pero aparecen otras preocupaciones en forma de miedos relacionados con el ámbito escolar, suspensos, exponer un trabajo, rechazo por el grupo, a la soledad, a la enfermedad y a la muerte.

Las reacciones a la hora de afrontar las situaciones pueden variar a lo largo de la edad, pero son comunes el llanto, las rabietas por estar nervioso o saber que se acerca el momento que temen. Su tendencia es evitar a toda costa enfrentarse al miedo y por lo tanto necesitan sentirse protegidos por un adulto. Por lo que suelen buscar el contacto físico (quieren que le cojas o se esconden entre tus piernas).

¿QUE HACEMOS?

Primero, identificar lo que produce miedo. No es igual en todos los niños. Pero si funciona con todos el sentirse escuchados, hablar y razonar sobre sus temores. Esto les transmite seguridad y confianza. Que es justo lo que van a necesitar para enfrentarse a sus miedos.

Hacer que se enfrenten de forma gradual, poco a poco alentándoles siempre en sus pequeños logros. Ya que para ellos es algo muy difícil de controlar y les supone un gran esfuerzo.

Aportarle algún superponer sobre la situación como permitirle tener una luz encendida, tener un peluche u objeto protector.  Esto ayudara a normalizar la situación y a enseñarle que solo es una etapa y que juntos lo podréis conseguir.

Las pautas de relajación también pueden ser útiles para los momentos anticipatorios. Y les pueden servir de herramienta para controlar la angustia que les provoca el miedo.

Anticiparle y darle información previa para enfrentarse a lo temido, afrontarlo es la única forma de superarlo.

El enfrentamiento y salir airosos del intento, proporciona un refuerzo positivo que hace elevar el autoestima y sentirnos capaces de superar más obstáculos.

Si en cambio lo protegemos e intentamos evitar la circunstancia, estaremos proporcionando un modelo de escape de la situación que no será beneficioso en un futuro. Y solo ayuda a solucionar el problema de manera momentánea.

¿QUÉ DEBEMOS EVITAR?

Las emociones se contagian y se transmiten, no debemos transmitir nuestros temores personales.

La cama de papas no es un lugar donde protegerse del miedo, solo dormimos con ellos días festivos y alegres.

Ver pelis, videojuegos e historias de personajes desagradables  que puedan dar miedo y dificultarnos el proceso que estamos intentado superar.

Ridiculizar sus conductas y temores, para ellos es algo importante sobre lo que no tienen control y debemos respetarlo.

¿CUANDO SE SUPERA?

El ritmo de aprendizaje y de maduración de cada niño es distinto, pero con ayuda de los adultos pronto será una etapa superada ya que la mayoría de estos remiten con la edad.

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