Morante: apoteosis en Huelva y bronca en El Puerto

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La Tierra del Toro | Cultoro

El maestro cigarrero, en su máxima expresión este fin de semana.

Quien no conozca a Morante, que lo compre. La de cal y la de arena. La de arena y la de cal. Huelva y El Puerto. Apoteosis y bronca. El maestro cigarrero cortó dos orejas en La Merced, dejando la que pudo ser la mejor faena de su temporada; y recibió una sonora bronca en la localidad gaditana.

Morante de la Puebla, a través del arte, y David de Miranda, por la vía del valor,emocionaron a Huelva en la segunda de las Colombinas 2018. Ambos consiguieron cortar 2 orejas de un encierro de Juan Pedro Domecq que estuvo por debajo de lo esperado y en el que sólo el cuarto de la tarde llegó al final de la faena. Manzanares, que completaba el cartel, se fue de vacío al lidiar los dos peores astados.

Morante de la Puebla estuvo inspirado toda la tarde. Hoy era el día. Huelva lo esperaba y él destapó el bote de las esencias cuajando al cuarto toro de la tarde de principio a fin. Tan a gusto estaba el de la Puebla que hasta puso banderillas y consiguió dar motivos para que sus fieles seguidores vuelvan a defenderlo de las críticas de los que dicen que nunca hace nada. Es verdad, no es regular, pero como decía un afamado ganadero “un muletazo de ese hombre vale más que cualquier faena de otro torero”.

Comenzó bien la tarde con un recibo por verónicas muy artísticas y acompasadas de Morante de la Puebla al primero de Juan Pedro Domecq que metió la cara con nobleza. Se quedó parado el toro tras el puyazo recibido pero permitió al de la Puebla realizarle otro quite por verónicas rematadas con una gran media en los medios de la plaza. El toro llegó desfondado a la muleta y Morante no pudo dar ni una tanda. Parado y con embestidas defensivas no se dio coba y resignado se fue a por la espada. Tres pinchazos. Silencio.

Destapó el tarro de las esencias Morante de la Puebla con el capote para recibir al cuarto de Juan Pedro. Verónicas arrebatadas, con compás, con sabor, acompañando con toda la figura y una media que fue entera. Galleó con sutiles chicuelinas para llevarlo al varilarguero. Lo cuidó mucho en varas y luego volvió a desplegar su toreo por verónicas sentidas rematadas con una serpentina. Cogió los palos el de la Puebla. Fue un tercio de inspiración, los dos primeros pares de poder a poder y el tercero al quiebro que puso al público en pie. La faena estuvo llena de inspiración y arte. La comenzó cerrada en tablas honrando al gran Pepe Luis, se salió al tercio andándole, con pases por alto, con sabor. Le siguieron una tanda en redondo con muletazos largos, templados y cargando la suerte. Después otra de naturales con la naturalidad del genio de la Puebla. Importantes fueron sus salidas y entradas de la cara del toro, desprendiéndose ese aroma de torería que solo los elegidos tienen. En las postrimerías de la faena dio unos naturales a pies juntos, dándole el pecho, de uno en uno que fueron carteles de toros. Preparó al toro para la muerte con trincherazos, remates toreros y pases antiguos. Estocada arriba. 2 orejas. 

Morante de la PueblaJosé María Manzanares y Daniel Crespo, que tomaba la alternativa, trenzaban el paseíllo este sábado en la primera corrida de toros de la temporada estival en la Plaza Real de El Puerto de Santa María. Se lidiaban toros de Núñez del Cuvillo para la ocasión, a la postre bajos de raza y casta.

Morante abrió su capote y formó el taco. Esperó al segundo de la tarde con la pierna genuflexa -a lo Ordóñez- a pesar de la preciosa ejecución del lance, lo mejor llegó después una vez estiradoMorante interpretó la verónica dormida empujando al toro más allá del infinito, ganando terreno y cerrando con una media de hora y cuarto de duración. El de la Puebla, muy metido, aprovechó el viaje del toro tras salir -derribar al caballo- para cimentar un quite por chiquelinas de pintoresca expresión con preciosos adornos finales. Hasta entonces el de Núñez del Cuvillo se comportó de forma prometedora pero cambió en los primeros tanteos con la pañosa. El cigarrero comenzó saliéndose para afuera andando con parsimonia y delicadeza. Muletazos de gran sabor, muy toreros y esperanzadores aunque la buena sintonía duró poco. El astado sólo duró dos buenas tandas a diestras, después soltó la cara, no humilló más y protestaba en el viajeJosé Antonio porfió en dos tantas más pero sin demasiado calado. En definitiva perlas y ganas de Morante ante uno muy deslucido y cambiante.

El cuarto bis –el titular al corral por inválido-no con mucho volumen pero sí con dos biergos muy finos no gusto de salida al sevillano. Morante nada más salir gesticuló al callejón como pidiendo explicaciones de aquel ‘individuo’ que acababa de salir al ruedo. Para colmo la salida del Sampedro tampoco fue muy halagüeña. No quiso verlo Morante en ningún momento y lo dejó en manos de la cuadrilla. A este le dieron mucho jabón en varas. El cigarrero, salió con la de verdad en la derecha y al finalizar  el tanteo de inicio, lo cuadró para mandarlo al desolladero con el tremendo enfado de toda la Plaza Real…Esta vez, fue la cruz de la moneda.

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