Morante borda el toreo en Arévalo

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Mundotoro

El cigarrero corta tres orejas y sale a hombros.

Hubo que peregrinar hasta Arévalo. En Ávila pero justo en el límite que bien podría ser Valladolid al norte, Segovia al este y Salamanca al oeste. La Castilla más pura. Morante quiso allí y allí fue. Cuando el toreo fluyó, cuando los pensamientos se olvidaron, cuando se sintió el toreo. Esta vez, además, el arte se tradujo en trofeos. Tres. Y una Puerta Grande por la que fue acompañado por un poderoso Cayetano que demostró que se encuentra en un momento de dulce. Fortes completó una gran tarde cuajando una faena importante al tercero de valor y gusto pero que la espada no dejó alcanzar cotas mayores.

No se puede calificar el toreo de Morante cuando brota desde dentro. Cuando surge y brota nada tiene importante. Arévalo lo vio. Excelente, sublime. Hubo toreo lento como caricias. Hubo suavidad. Hubo relajo. Y cuando se echó la muleta a la mano izquierda solo se pudo soñar. Faena redonda de principio a fin. La estocada, además, se fue arriba porque Morante los mata. Dos orejas y una tarde para el recuerdo.

Morante toreó a la verónica con relajo, temple y compás al primero. Tuvo clase el de Garcigrande con el que el torero sevillano pudo hacer una apertura de cartel. Las series siguientes tuvieron encaje y profundidad, lo que hizo que la obra tornara en grande. Cuando se vio podido, el toro fue a menos pero estuvo hábil Morante para matarlo de una estocada. Oreja.

Foto: @ToroSevilla.

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