Venancia Bejarano recibe de manos del Arzobispo de Sevilla la primera Medalla Isidoriana

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Asenjo destacó “la vitalidad, fe profunda, honestidad, entrega y amabilidad de Venancia”.

El Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha concedido la Medalla Isidoriana a Venancia Bejarano, quien se ha destacado en diversas responsabilidades eclesiales tanto en España como en Alemania, y que desde hace más de tres décadas está estrechamente vinculada a la parroquia de Nuestra Señora de la Granada, de La Puebla del Río. Esta es la primera Medalla Isidoriana que se concede en la Archidiócesis de Sevilla, una condecoración que se entrega a los laicos por su servicio y dedicación a la Iglesia.

La medalla es una réplica de una encontrada en los aledaños de Itálica, en bronce y del siglo VI. En una cara tiene el crismón, signo de Cristo, y en la otra cara una representación del Salvador con los signos eucarísticos, el pan y el vino. Junto con el altar de la Iglesia de Santa Cruz de Écija, son los restos más antiguos del cristianismo en Sevilla. Es la primera vez que el Arzobispo hace entrega de este reconocimiento.

Venancia Bejarano nació en la localidad cigarrera el año 1943, y fue la mayor de nueve hermanos. Tras un paso por Barcelona, adonde se desplazó junto a toda la familia, y Málaga, se trasladó a Alemania, donde estuvo 40 años dedicada a diversas responsabilidades catequéticas, sociales, litúrgicas y, fundamentalmente, a la atención de una guardería de niños de emigrantes españoles en la diócesis de Limburg.

Según recuerda el párroco de Nuestra Señora de la Granada, Rafael Menéndez, “gracias a su buen hacer, a mediados de los ochenta fue nombrada pastoral referente en la parroquia española de Blelefeld, en Paderbon”.

A su regreso a La Puebla del Río, en la parroquia ha colaborado como catequista, en los grupos de limpieza, en la ordenación de la sacristía, en las hermandades, siendo en la actualidad miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental, atendiendo el despacho, impartiendo cursillos y donde siempre se le ha necesitado. Es el rostro habitual que nos encontramos nada más llegar a la parroquia.

Asenjo destacó “la vitalidad, fe profunda, honestidad, entrega y amabilidad de Venancia; por lo que se ha ganado el cariño y aprecio de sus paisanos”.

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