El sentimiento de Venturi

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Vivencia, emociones y tradición se mezclaron en el pregón de la Semana Santa.

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El de Venturi Ruiz fue un pregón lleno de sentimiento y vivencia. La emoción se palpó desde el primer momento cuando el pregonero de la Semana Santa 2016 dedicó a su familia, amigos y miembros de la Hermandad que están en los palcos del cielo. Y lo hizo mandando “rosas amarillas”, tirando un beso hacia la gloria con lágrimas en los ojos. Posteriormente, en su presentación, disculpó a los hermanos de la Hermandad del Rocío que se encontraban en la aldea realizando el tradicional Rosario y, el domingo, la misa en la Ermita.

Venturi demostró en su pregón, al que por ponerle un pero se hubiera llevado más aplausos si el pregonero hubiera hecho más hincapié en la entonación de sus versos, que es un cofrade de los pies a la cabeza desde muy pequeño. Eso, y que ha estado ligado a la Hermandad de los Dolores siempre. Él consideró un verdadero placer y honor haber vestido a María Santísima de los Dolores, su gran devoción, anécdota de la cual destacaba “cuando le recogía el pelo”, lo que le hacía ser una cigarrera más, cercana y en su lado más humano. Sin ella, Venturi “no es nada”. Y sin su Cristo del Perdón, tampoco.

El pregonero viene de una familia de tradición cofrade y cigarrera, a la que recordó visiblemente emocionado y recibió una sentida ovación por ello. Esa tradición quedó demostrada cuando Juan Ventura, su sobrino, entonó dos saetas, una al son del piano y otra con el redoble de tambor (caja en este caso) de fondo. Dos saetas que pusieron los vellos de punta a todos los presentes.

Los últimos compases, la última chicotá de Venturi en su pregón, fue un sueño. El sueño del pregonero. El vivir una Semana Santa de La Puebla del Río con hasta cuatro hermandades en la calle, repartidas por la geografía cigarrera. Un sueño que comenzaba en Las Marismas, desde donde saldría a Borriquita con niños vestidos de hebreo y portando palmas. Posteriormente, en la Capilla del Corpus Christi, desde donde realizaría su Estación de Penitencia la Hermandad del Gran Poder y Nuestra Señora del Mayor Dolor el Miércoles Santo. La Vera Cruz, que saldría el Jueves Santo desde la Capilla de San Sebastián, y cómo no, su Hermandad, la del Santísimo Cristo del Perdón y María Santísima de los Dolores, que le pondría el brillante broche de oro a la Semana de Pasión cigarrera y a la que Venturi le dedicó sus últimos versos, poniendo en pie a los presentes a la conclusión de los mismos.

Fue la Banda Municipal de La Puebla del Río quien cerró el acto, abriéndolo igualmente. Antes del pregón, la formación cigarrera interpretó ‘Dolores Cigarrera’ y ‘La Madrugá’, marcha escogida por el pregonero, mientras que para cerrar el acto se estrenó la marcha ‘El Perdón’ y sonó ‘Virgen de los Dolores’. La Hermandad, en reconocimiento por los 25 Viernes Santo que la Banda cumplirá en 2016 acompañando a María Santísima de los Dolores, la nombró Hermana Honoraria.

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