Enrique Lora: “Me hubiera gustado seguir jugando hasta los 80 años”

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Al hablar de fútbol en La Puebla del Río a todos los cigarreros se les viene a la mente un nombre: Enrique Lora Millán. Pronunciar este nombre supone hacer referencia a un mito vivo en la historia del Sevilla FC, donde estuvo 11 temporadas y se consolidó como futbolista para recibir además la llama de la selección española en 1970. Varios cuadros de su paso por el club sevillista escoltan en la Peña Sevilllista ‘Nuestra Señora de la Granada’ a otro de Álvaro Lora, el que puede ser su sucesor. Todos son buenos gestos y buenas palabras en su presencia. Ahora, lleno en reconocimientos y homenajes debido a su gran trayectoria futbolística, atiende a El Cigarrero para repasar toda su carrera.

Buenas, Enrique. Dorsal de leyenda, biografía futbolística…¿Qué siente al ser recordado y homenajeado después de tanto tiempo?

Se siente una emoción muy grande, al igual que yo todo el que asiste a este tipo de actos, ya que te recuerdan después de más de treinta y tantos años. Ahora, incluso, son más bonitos que los que me daban cuando jugaba, ya que impresiona ver cómo gente que casi ni te ha visto jugar se acuerde de ti. Para mí han sido dos actos maravillosos por el reconocimiento que me han hecho.

¿Con cuál de los dos se queda?

Tenía mucha ilusión por el Dorsal de Leyenda, ya que había estado en los seis anteriores y en el Banquillo de Oro que le dieron a Manolo Cardo. Tenía muchas ganas de que me lo dieran y sabía también que el libro estaba en marcha, por lo que esperaba con ansias el día de su presentación. Ver allí a 150 personas  te hace sentir muy emocionado, y además el Sevilla se ha portado fenomenal.

¿Qué le dicen sus compañeros ante tanto homenaje?

Ellos están muy contentos, se alegran mucho de lo que me está pasando. Es algo que yo he dejado en la mente de los aficionados pero que igualmente también han conseguido ellos, por lo que para mí es una alegría verles en cada acto.

Vayamos al inicio. ¿Recuerda sus inicios en el fútbol?

Mis inicios fueron en Las Mimbres, jugando descalzo, había vinagreras y los toritos pinchaban mucho. Después, como en el Puebla nada más que había equipo sénior, los chavalitos hicimos un equipo y compramos una equipación. Nuestro entrenador era Joselito Carvajal. Así estuvimos dos años jugando, con un buen equipo.

Cuando llegamos a la etapa de juvenil, fuimos a probar al Campo del Puerto con los juveniles del Sevilla. De siete u ocho que fuimos, nos quedamos cinco y posteriormente quedamos dos, Pancracio Carvajal y yo. Estuve una temporada y media, y antes de cumplir los 18 años me cedieron al Montecarlo, que jugaba en la local de Sevilla. Esa temporada la jugué a medias entre el Sevilla Juvenil y el Montecarlo.

Al año siguiente estuve en el Frente Juventudes, ya en amateur. Jugué esa temporada en la local, hablamos con Juan Arza para venir a jugar al campo del Coria, vinimos y les ganamos. Eso sirvió para que nos quedáramos algunos en el Coria. Se fueron otros por trabajo y quedamos un tal Mesa y yo. Quise salir del Coria pero no me daban la libertad y aprovechando el Trofeo Giralda, donde iban todos los ojeadores, querían que jugara. Envié recortes de prensa e información a Huelva, pero tampoco pude ir allí.

Estando en el Piscinas Sevilla, donde se jugaba el Trofeo Giralda, me llamó un tal Arquijano, que era técnico del Betis. Me llevó a la calle Alemanes a firmar por el Betis, pero acordamos la cantidad de 30.000 pesetas y ellos me la querían dar en un talonario, mientras que yo ya había dicho que quería el dinero. Al no firmar allí se enteró López Sánchez, presidente del Sevilla Atlético, y al día siguiente me llevaron a la calle San Miguel y allí firmé por el Sevilla Atlético, donde estuve un año y posteriormente pasé al Sevilla.

¿Recuerda el día de su debut? ¿Cómo lo vivió?

Muy bien. Fue contra el Granada y ganamos 3-0. A partir de ahí empecé a jugar con el Sevilla.

 

¿Era compatible el Sevilla y la vida laboral para Enrique Lora?

Yo dejé de trabajar cuando firmé en el Sevilla Atlético. Estando en el Coria trabajaba en el campo cogiendo algodón, pero ya en el Sevilla Atlético ganaba un sueldo de 2.500 pesetas más una ficha que me dieron de 25.000 pesetas.

¿Cómo era el Sevilla de aquella época?

En la época que yo estaba el equipo sufrió una regeneración. Al entrar yo en la primera plantilla le dieron la baja a veteranos como Marcelo Campanal, Velasco o Maraver. En mi primer año vinieron Polo, Hita, Pachero, Toni pasó al primer equipo conmigo…Empezamos una nueva generación. El primer año jugamos la promoción de descenso a Segunda contra el Sporting de Gijón, la ganamos y permanecimos en Primera. Fueron en definitiva unos años complicados, pero siempre dimos la cara.

¿Cuál fue el mayor éxito de Enrique Lora en el Sevilla?

El mayor éxito ha sido pertenecer al Sevilla. Es la alegría más grande que me puedo llevar. También el estar seis o siete años de capitán. Esto va por épocas, primero el debut, después la consolidación, la selección…son motivaciones muy agradables.

¿Cómo le llega la llamada de la selección española?

Me cogió en un momento muy bueno, en el 69. Vino el alemán Merkel al Sevilla, me ayudó mucho y los periódicos también decían que tenían que llevarme a la selección. Mi primer partido fue contra Alemania, el 11 de febrero del 70. Eso fue otra motivación más, porque escuchar el Himno de España como jugador te pone los pelos de punta.

¿Cómo se vivía la disputa del Ciudad de Sevilla?

En esa época había muy buenos trofeos como el Carranza, el Teresa Herrera o el Colombino. Cuando empezó el Ciudad de Sevilla creó una gran expectación, pero el equipo que ganaba el trofeo tenía una mala temporada después. Era como si te echaran una maldición. Yo jugué cinco trofeos y los campos estaban llenos, tanto el del Sevilla como el del Betis. Ese trofeo no debió desaparecer porque era muy bonito ver disfrutar a los aficionados, que no se peleaban. Luchábamos nosotros en el campo.

¿Era entonces una rivalidad más sana?

Sí, ya que éramos más gente de la ciudad en los equipos. Las plantillas eran casi al cien por cien de Sevilla y su provincia.

¿Encajaría Enrique Lora en el Sevilla de los títulos?

Ojú. Ahora cuando veo las prórrogas digo que hay que ver si yo estuviera ahí y me pusiera a correr sin parar (risas). Mientras más jugaba, mejor estaba físicamente y menos me cansaba.

Contaron el otro día en la presentación que ibas a entrenar en bicicleta.

Efectivamente, iba a entrenar en bicicleta al Campo del Puerto. Cogíamos por Tablada, buscábamos el Puente del Hierro y llegábamos. De allí teníamos que ir algunos días a comer a la estación de Córdoba y también íbamos en bicicleta. Eso es así, como lo contaron.

¿Por qué recala en el Recreativo tras su etapa en el Sevilla? ¿Qué le llevó hasta allí?

Cuando ya ves que ya no cuentan contigo la motivación es menor. Tuve una lesión en mi última temporada, aunque acabé jugando. Una vez dejé el Sevilla, el Cádiz quería que fuera a hacer una prueba, y yo dije que no porque me veía en condiciones para jugar varios años a buen nivel. Me llamó el Recreativo, llegamos a un acuerdo y me firmó.

La etapa en Huelva fue corta pero intensa, ya que consiguió el ascenso a Primera. ¿Qué recuerda de ella?

Cuando llegué y vi el equipo dije que íbamos a ganar el Colombino y ascender a Primera División, y el masajista me dijo que estaba loco. Pues ese año ganamos el trofeo y subimos a Primera, se cumplió. Iba un poco herido y con el apoyo de los jugadores que llegaron como Espárrago, Isabelo, Rincón o Joaquín nos salió un gran año. Dejé una imagen muy buena, a la gente de allí le da mucha alegría verme.

¿Su mejor gol?

Se recuerda mucho uno que metí en un Trofeo Ciudad de Sevilla desde algo más lejos del centro del campo al Honvéd de Budapest. También metí tres de córner directo.

¿Se cuida igual al futbolista de la cantera ahora que en sus tiempos?

Ahora están mejores que antes. Cuando fui por primera vez a entrenar a los juvenils nos tiraron un saco de botas y teníamos que coger la que nos estuvieran bien, y ahora le dan una mochila con botas, ropa, toalla…

Viene otra generación Lora con Álvarlo. ¿Cómo ve su proyección?

Lo veo bien, ilusionado. Está en una edad crítica y es un momento clave. El otro día me vio un escudo brillante del Sevilla y me dijo que quería uno igual. Le dije que tenía que apretar los machos y echarle casta, ya que eso se consigue jugando.

¿Qué le hubiera gustado hacer a Enrique Lora en el fútbol que no ha hecho?

Me hubiera gustado seguir jugando hasta los 80 años (risas). De hecho, todavía sueño que estoy jugando.

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