Tan grandioso como efímero

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Su Majestad bendijo un año más las calles de La Puebla.

El Corpus Christi de La Puebla del Río es tan grandioso como efímero. Su belleza parece no tener límites de crecimiento, y cuenta con multitud de detalles, por lo que hace que apenas haya tiempo para saborearlos. Su Majestad, el Rey de Reyes, bendijo las calles principales de la localidad, teñidas de romero, y estuvo acompañado de forma elegante por San Sebastián, Santa Juliana, la Virgen de la Granada Coronada y el Niño Jesús. Una procesión que realizó su itinerario en tres horas y salió media hora más tarde que años atrás.

Minutos antes de las 19:30 horas llegaban las formaciones musicales que acompañarían al cortejo del Corpus cigarrero. En primer lugar lo hacía la Banda Municipal de Gerena, que se estrenaba, le seguía la Banda de Música de Las Cigarreras y posteriormente la Banda Municipal de La Puebla del Río, que lo hacía con una fuerza digna de mencionar y ‘Ganando Barlovento’. Con un minuto de adelanto, a las 19:29, se abrían las puertas de la parroquia para la salida de la cruz parroquial.

El primer paso en salir fue el del patrón San Sebastián, comandado por Juan Antonio Palma y Auxiliares. La Banda Municipal Gerena interpretaba ‘Virgen de Montserrat’ en la salida del santo. Muy presente durante toda la procesión, como no podía ser de otra forma, estuvo Manolo el herrero (q.e.p.d.), cigarrero ilustre que nos dejó hace un par de días. Sin solución de continuidad salía Santa Juliana, con Paco Villegas en el martillo y un lazo negro en su llamador.

Los acontecimientos se sucedían. A la Virgen de la Granada Coronada comenzó a darle el sol en su radiante cara y la Banda de Música de Las Cigarreras entonaba el Himno Nacional y su marcha, ‘Virgen de la Granada’. Andar muy elegante el de los hombres de Juan Jamardo y Jimmy y repertorio clásico el de la formación sevillana. El rojo Corpus le sienta espectacular a la patrona y alcaldesa perpetua de La Puebla, con el estreno del ropaje de su Niño Jesús, confeccionado por el manriqueño Rosendo Jiménez. También estrenaba ropa el Niño Jesús, obra de Germán Gámiz y Rosario Gutiérrez, y el pequeño Dani se estrenaba al martillo del paso del niño más cigarrero, que supone las primeras experiencias de los más jóvenes costaleros.

El silencio se hizo en el porche. La Escolanía de Los Palacios apuntaba uno de sus cantos eucarísticos, con los que iba a poner un punto más de solemnidad ante el Santísimo. Los ciriales aparecían en la puerta. Manuel Jamardo mandaba a sus hombres. Sonaba la Banda Municipal de La Puebla del Río. Corpus Christi. Cohetes. Cigarreros arrodillados ante el paso del Rey de Reyes. Su Majestad estaba en la calle.

En la calle Larga se vivirían momentos intensos. San Sebastián avanzó al son de marchas como ‘Valle de Sevilla’, ‘Alma de la Trinidad’ o ‘La Esperanza de Triana’, con la que enfiló Pescadores. Santa Juliana, que lucía nuevas cartelas en su paso confeccionadas por Jesús Lora, gana cada año en el cortejo a pesar de ser la más joven en el mismo. La elegancia reinaba en la patrona cigarrera, que caminó de forma muy fina al son de marchas como ‘Triana de Esperanza’, ‘Nuestra Señora del Patrocinio’ o ‘La Virgen de los Desamparados’. Por otro lado, da gusto ver al Niño Jesús. Qué bien le ha sentado su nueva ropita, por cierto. Y cuánta alegría da ver andar a los costaleros más pequeños. Con una brutal interpretación de ‘Dolores, Saeta Onubense’ se adentraba Su Majestad en la calle Larga, donde tendría lugar la clásica suelta de palomas y paradas en los altares, sonando en algunos de ellos el Cantemos al amor de los amores.

A las 21:45 horas comenzaba a llegar el cortejo a la parroquia. Todo se consumaría en un suspiro. San Sebastián fue el primero en entrar. ‘Esperanza Macarena’ y ‘Procesión de Semana Santa en Sevilla’ interpretó la Banda Municipal de Gerena, con un buen repertorio, en la entrada del patrón. Después de Santa Juliana, los sones macarenos se instauraron en el porche a la llegada de la Virgen de la Granada Coronada, ya que la Banda de Música de Las Cigarreras tocó ‘Pasa la Virgen Macarena’ y ‘Macarena’ de Cebrián para la entrada de la patrona y alcaldesa perpetua. Acto seguido entraba el Niño Jesús y ya sólo quedaba en la calle Su Majestad. La noche cayó, y a los sones de ‘Nuestro Padre Jesús’, la Custodia entró en el porche. La Escolanía de Los Palacios y la Banda Municipal de La Puebla del Río entonaron el ‘Ave María’ de Vladimir Vavilov y atribuido a Caccini. Sonaba el Himno Nacional. El jueves mágico en La Puebla llegó a su fin, un año más.

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