Una subida de tasa que ahoga a las hermandades

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El Ayuntamiento de Almonte modifica la ordenanza que regula el precio del suelo y sube dicha tasa un 135 por ciento.

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El pasado mes de octubre, el Ayuntamiento de Almonte aprobaba la modificación de la ordenanza fiscal 2.22 reguladora de la tasa por puestos, barracas, casetas de venta, espectáculos o atracciones situadas en terreno de uso público e industrial, callejeras y ambulantes y rodaje cinematográfico.

En esta ordenanza, que fue publicada el pasado 31 de octubre en el Boletín de la Provincia (BOP), en su punto 4 a y b, se establece un aumento de la tasa por la ocupación de terrenos por las Hermandades del Rocío durante la Romería de Pentecostés. El primer caso se refiere al suelo que usan las hermandades para depositar carros y otros útiles y para el asentamiento de los animales, que pasa de costar 1,40 euros el metro cuadrado a 3,30 euros. En el segundo caso, la ordenanza alude al suelo utilizado para la acampada de personas, que incrementa su precio de los 1,70 euros el metro cuadrado que las filiales venían abonando a 4 euros. Un 135 por ciento. En resumen, un ‘tasazo’ de que se subraya que con El Rocío se pretende hacer un negocio redondo.

Este aspecto afecta a las hermandades que acuden en peregrinación y acto de fe (y no a sacar dinero) a la aldea almonteña, las cuales están unidas para realizar los movimientos oportunos por las vías adecuadas. En el caso de la Hermandad de La Puebla del Río, el aumento de la cuantía económica con respecto a lo que se viene pagando es de unos 9.000 euros.  De 6.500 euros a algo más de 15.000 euros. Por ejemplo, si en 2017 fueran los mismos remolques que lo hicieron en 2016, cada uno tendría que abonar unos 300 euros más que el año anterior por ocupar el terreno en la Boca del Lobo.

El ’tasazo’ supone un lastre económico grande para una Hermandad que, como indican desde la Junta de Gobierno, “busca dinero debajo de las piedras” para poder vivir día a día. Participa en una media de diez eventos anuales de los que saca beneficio económico, unas veces más y otras veces menos, y por culpa de medidas como la actual se ve restringida a la hora de destinar dinero a labores sociales o caridad, aspectos importantes en cualquier hermandad.

“Con la cuota de hermano no llegamos a lo que nos piden”, declaran fuentes de la corporación, al mismo tiempo que muestran su descontento por la intención de negocio que existe en El Rocío y que se pretende aumentar año tras año. La Junta de Gobierno estudia fórmulas para actuar, y se muestra atenta ante los movimientos de las demás hermandades para ir de la mano en este asunto, que parece que va a dar que hablar hasta la próxima romería.

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